sábado, 23 de enero de 2010

¿Qué más puede ser, que una curda?


Y con la música puesta sobre el muslo, recorriendo esa curva en forma incompleta de herida, se ha desnudado la pena que simplemente ha hecho pedazos el olvido, no es que acabe en este instante la función, ha demorado demasiado tiempo el que me hayas abierto el ventanal, no te diste cuenta que vengo de un país que esta de olvido en la memoria de los demás, y pese que aún puede dar, y sin que lo sepan, mucho más.
Lo básico se remite a toda esa canción que ronda la lástima, ese instante que es una especie de maldición, y más aún, si uno no entiende la vida como un camino hecha a propio paso, sabiendo que nos hace daño, que nos blanquea el licor de naranja y para que instantes después nos acaricie y decirnos tranquilamente -"Contame tu pena, habla sin pensar el pasado"-, después de ser el culpable de que estemos en el bajo fondo, una lágrima de vino o más bien quizás una canción de algún solitario, que ha derramado el vino en la lágrima, pero este viejo amor es que hace que el sol mande el alba ha aparecer, y qué todo en apariencia sea sólo una simple curda.

martes, 19 de enero de 2010

Ideas


Me remito a pensar encima de mi nube, nada más tranquilo que pensar uno en su nube, malogrando el cerebro por pensar o pensando para malograr el cerebro, pero aún así es la nube de uno, ese uno que no es un conjunto de células sino las células en conjunto, en pos de un solo fin. Más la idea de pensar o de pensar una idea se remite a los hechos fantásticos de un género, ese género que se hila despacito imitando a nuestra nube, tratando de disipar esa inmensa pregunta de saber en qué momento y cómo uno se remite a pensar, esperando terminar el hilado del género que es proyección del fantástico hecho de poder entender que nuestros demonios nos escupen palabras y no así pensamientos, de ahí uno sufre para parir una idea.

sábado, 31 de octubre de 2009





La pesada alfombra de mis ojos que me tratan mal,
no es que entre en shock, se pararon mis ojos,
porque no quise llorar, y ¿acaso eso no se puede hacer?,
quienes no llorarán en mi funeral hacen apologías.
La pesadilla no es la vida, en realidad esta, es muy dulce,
siempre te llama a seguir adelante aunque tengas razón,
retumba como canción subliminal en medio del silencio,
y te encuentra otra vez y no sabes que decir, ¿dios es dios?
Solo era una broma, no se puede sentir absolutamente nada,
abrirás lo que conoces, y no dirás nada, absolutamente nada,
sólo, solamente descarga la jeringa y no intervengas mas,
que siguen tocando la puerta, y nadie excepto tú la abres.
Siempre miraste a través de ella, y no hay vida después de la muerte,
lo raro es que existe la vida antes de la muerte, ¿casi una hora?,
en realidad son marcadas las supersticiones, un medidor de cruces,
amarres y escaleras que te llevan a un lugar que te autodestruye.
En realidad no me des más rechazo el desmembramiento,
acepto la mutilación directa, sin morir aún existe la vida,
no hay camino a ninguna parte, solo existen los pasos a dar,
no me recuerdes, sino crees no me recuerdes, ¡miénteme!.

miércoles, 28 de octubre de 2009

El amor de aquí y el amor de allá


Sobre mi sábana hay un telar de manchas,
de entre los pliegues aún salen malos recuerdos,
pero al fin sólo son recuerdos o entonces pasado,
que se van en cuanto recuesto mi regazo en mi almohada,
marcados quedan en forma del perfil de alguien,
que muchas veces desearía no tener que ser yo,
sino algún extraviado de entre algún sueño de hotel,
que ha descargado su saco de penas para luego marchar,
puedo afirmar con firme convicción que eso es:
El amor de allá.
Pero el amor de aquí recorre con suavidad mi espalda,
retuerce la mueca de mi cama, que pese a mis sábanas,
esas que están rastrilladas por muecas y dobleces,
merecen permanecer en franca posición de experiencia,
porque renovar sería como empezar de nuevo,
esa eterna discusión de lo continuo y lo discontinuo,
que se había resuelto con la categoría del amor de aquí,
ese que es actual, y disciplinado, que en la almohada,
deja marcados dos perfiles, que también son recuerdos,
de esos que ahuyentan el allá y ponen flores al aquí.

domingo, 25 de octubre de 2009

Rompecabezas


Nunca me han salido palabras que esten conectadas,
mis lugares se encuentran en distintos lugares,
así como las memorias olvidadas, que viene en partes,
y no se toman la molestia de pensar en uno.
No fue culpa de las letras sino de las palabras,
tiemblan al pensarse juntas y mucho más coherentes,
pueden gritar verdades, o intimidades puras,
prefieren ser rompecabezas de algún mamarracho.
Siempre parecieron viento en los pies frios,
que hinchan el embarazo de algún risco maduro,
que ha tropezado con la misma piedra de ayer,
y gimiendo se alejó diciendo casi nada.
En realidad las palabras casi nunca dicen nada,
dependen de quién las tenga que parir en algo,
y el sentido esta siempre rondando el circo,
para realmente entender, habrá que terminar el rompecabezas.

lunes, 18 de agosto de 2008

Una nueva tormenta


Hola, ¿estás de nuevo en el mismo carril?,
¿moviste las fichas y te salió un ajedrez?,
esa jugada tenía una rosa dentro el maniquí,
no son las coincidencias las que arman carpas,
deshacen los vientos sureños y malparidos,
esos que nacen en la risa de la avaricia,
en lo pesado de la noche humeante de caricias.

Relajate, entrá, es un buen paso las miradas,
acuestate a mi costado, que ese espacio es tuyo,
no mantengas la respiración inhala el reencuentro,
desnuda las alas y aletea en circulos cerrados,
nuestra morada nunca tuvo mas emoción que esto,
se siente lo comun con lo extraño de las cosas,
manejando la quinta maravilla de un amor.

Maneja, escucha y aprende a ver las golondrinas,
que traen la nueva esperanza del solsticio,
esa lluvia tenue que ya se sintió alguna vez,
que fue tormenta y por hoy solo queda ese olor
a tierra espeso que maneja las ojeras de ayer,
sumando estrias que se incrustan más y más,
pero se que se perderán y volverá a llover.

lunes, 4 de agosto de 2008

el regreso



Poema de Matilde Casazola.





Desde lejos yo regreso
Ya te tengo en mi mirada
Ya contemplo en tu infinito
Mis montañas recordadas

Desde lejos, desde aquellos
Horizontes que se escapan
Hoy regreso a tu infinito
Pachamama, Pachamama

Yo no logro explicarme
Con que cadenas me atas
Con que yerbas me cautivas
Dulce tierra Boliviana

Desde lejos yo regreso
a tus piedras trabajadas
por titanes ignorados
que cobijan la altipampa

Desde lejos como el viento
traigo nombres de otras patrias
pero busco en tu infinito
las raices de mi alma